Muchos de vosotros sois conocedores de nuestra afición por las casetas de monte de nuestros alrededores. Olvidadas, muchas en estado de ruina. Contemplándolas, hemos imaginado personajes e historias, reflejo de una forma de vida que, durante décadas, quizás siglos, ha sido la de nuestra tierra.
Gracias a Felisa y a Ana por abrirnos las puertas y contarnos la historia de Pascual y de Bernardo.
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lunes, 17 de diciembre de 2012
martes, 24 de abril de 2012
La torre Bielsa
La torre Bielsa se encuentra a unos 6 kms. de Barbastro. Ahora es muy fácil llegar hasta ella y puede ser un buen destino para esas excursionetas primaverales en familia con las bicicletas. Si bien hay que tener en cuenta que es de propiedad particular y hay que ir con respeto.
Para llegar hasta ella se coge la carretera de Berbegal. En la rotonda tras la bajada del vertedero viejo tomas la carretera que sube al vertedero nuevo y en cuanto cruzas por un paso superior la autovía tomas el primer camino a la izquierda. De hecho esta bonita torre, que recuerda a las construcciones de los indianos, aquellos que venían de América ricos, ha sido redescubierta desde la apertura de la autovía y contempla majestuosa el trasiego de los vehículos desde su privilegiada posición. Sin embargo hace casi un siglo, en los años veinte del pasado siglo XX fué toda una referencia en el embotellado y venta de un tipo de agua que se extraía de un manantial situado dentro de la propiedad y que se comercializó con el nombre de "Chesalta". Se llegó a publicitar en diarios tan importantes como "La Vanguardia" o el "ABC".
Tuvimos mucha suerte al toparnos con el encargado de la finca quién amablemente nos enseñó el pozo y nos dió a probar el agua, que tenía por cierto un sabor raro, denso, incluso antiguo, como las aguas de antes y nos explicó que esta agua la vendían en Barcelona y era muy buena contra el estreñimiento.
No entiendo mucho de arquitectura pero la torre parece de estilo Modernista. En Barbastro hay numerosos edificios con repertorios decorativos modernistas y los más significativos son o eran el Hotel San Ramón y la desaparecida villa de la Avenida del Ejército español nº 51.
Hace unos años visité el interior de la torre. Habían solicitado la construcción de unas balsas de riego y tuve que ir para hacer el informe. Desde la parte de arriba la vista era espectacular.
La torre por la parte de detrás.
Chinebro milenario
¿Baobab?, no, litonero
El pozo donde se extraía el agua "Chesalta"
miércoles, 14 de marzo de 2012
El chinebro-litonero
Este singular árbol se encuentra situado a unos 4 kms. de Barbastro en la carretera de Fornillos o de Berbegal. Pasas por el antiguo vertedero y llegas a una rotonda nueva que a la izquierda lleva al polígono "Valle del Cinca", la derecha lleva al nuevo vertedero supra comarcal y de frente a unos 500 m. a pie de la antigua carretera, a la izquierda, se encuentra el Chinebro-Litonero o en castellano el Enebro-Almez.
Conozco su existencia desde que era crío y competía con David Gómez a ver quién sabía más nidos de "ziquilines". En aquella época, finales de los 70, se decía, circulaba la leyenda, de que el "tonto de Berbegal" guardaba todo lo que pedía por Barbastro, que por cierto sólo quería pesetas sueltas, en el tronco de un árbol.
Una tarde de primavera andábamos con las bicicletas con David mirando nidos en los árboles del Camino Real de Zaragoza y claro, quieras que no, alguna mirada a los huecos de los árboles viejos echabas, no fuera que el tesoro del "tonto de Berbegal" estuviera en alguno de ellos. En el hueco de aquel chinebro crecía un entonces delgado litonero cuya semilla debió ser portada en el estomago de algún pájaro que se posó allí e hizo caquetas.
Treinta años después el litonero (Celtis australis) es un poderoso árbol que parece quiera partir en dos al viejo chinebro (Juniperus oxycedrus). Pero siempre se ha dicho que la madera de chinebro es muy dura y resinosa y que ni se pudre ni le ataca la carcoma. Más bien parece que han alcanzado una simbiosis, un saber compartir el espacio, un matrimonio perfecto y se les ve felices y sanos.
También habría que decir que es un autentico monumento natural que merecería por parte de las instituciones algún tipo de señalización, simple, aunque solo fuera a pie del árbol para que pudiera ser observado, admirado, respetado y protegido.
viernes, 20 de enero de 2012
Antepasados
domingo, 23 de octubre de 2011
El puente de Santa Fe

Las tardes de domingo otoñales son inmejorables para dar una vuelta en bici en familia y enseñarles a los nenes esas cosas curiosas que nos rodean y que también alguien en su día nos mostró.
El puente de Santa Fe que todos conocemos es el pobrecillo puente de hierro de la antigua carretera de Barbastro a Castillazuelo, que permanece olvidado y oxidado (seguramente con una tercera parte de lo que costaron los conciertos de las últimas fiestas de Barbastro podría ser lijado, imprimado y pintado). Es curioso que sólo se puede pasar por él, un día al año. El de la media maratón. Todo un lujo que habría que saber apreciar. Los días previos a la carrera lo desbrozamos y solicitamos a "carreteras" que saquen las biondas que impiden el paso por él durante el resto del año. Este puente debe rondar los 100 años y es el único puente de nuestra ciudad que permaneció en pie durante la Guerra Civil al no dar tiempo a las milicias rojas a demolerlo ante el avance de las tropas nacionales.
Pero unos doscientos metros aguas abajo existen los restos del antiguo puente de Santa Fe. Se puede acceder a él por el camino de "los tapiados" y al pasar una vivienda de color blanco que pone "Cobo" surge un camino a mano izquierda, que debía ser el camino de entrada al puente y por el que se accede a un conjunto de huertas. Del antiguo puente quedan cuatro conglomerados, uno de ellos en el centro del río Vero que debían ser la base de las pilas. Hoy en día son utilizados por algún hortelano para guardar la "jada", las zapatillas o descansar a la sombra.
Antonio Naval Mas en su libro "Construcciones para la historia del Somontano en el Alto Aragón" (libro que por cierto tengo que devolver a mi primo Antonio Gi) dice: "El puente debió tener al menos cuatro arcos que serían de bastante luz y soportaban un tablero que debió tener un ancho cercano a los cinco metros. Por la presencia de ladrillos que están incrustados en los conglomerados es obra que debió construirse en el siglo XVI". "Cook lo menciona como existente en 1.585, junto con una fuente que tenía al lado denominada del Rodero , y que debe ser la que se conserva en el huerto donde están los restos del estribo o pila de la orilla izquierda".
"Soler y Arqués lo menciona como obra que ya estaba en ruinas en el año 1.887".
Esperemos que dentro de unos siglos nadie diga respecto del puente de hierro algo así como: "Irhiziendo lo menciona como olvidado y oxidado pero todavía en pie en octubre de 2011".


martes, 11 de octubre de 2011
LA ERMITA DE LA VIRGEN DEL PLANO Y LA PASARELA DEL RÍO VERO
El domingo por la tarde, con los nenes, fuimos con las bicis hasta la Virgen del Plano. Habíamos estado el otoño pasado y pudimos comprobar como el aspecto del lugar es cada vez más desolador.
Dimos una vuelta por el antiguo parque infantil, que bien podría servir para alguna película norteamericana de esas de pueblos desérticos donde se te avería el coche y hay unos tipos muy raros. En medio, todavía aguanta el tobogán de obra que cuando éramos críos nos parecía gigantesco y que tantos pantalones ayudó a romper. Pantalones que luego nuestras madres zurcían o apañaban con aquellas rodilleras de skay.

Entramos a la ermita. La puerta estaba abierta. El cepillo a mano izquierda todavía permanece. Tonto de mí lo abro para ver qué hay. Hay un colchón de espuma tirado. El sencillo altar tiene unas piedretas insertadas que no recordaba. Al lado, un pasillo conduce a la vivienda del hospitalero. Paredes caídas, basura. Marco hace ademán de subir al piso de arriba. No le dejo. Salimos.

Bajamos por las escaleras que llevan al río. Estas escaleras fueron costeadas por casas comerciales y particulares de Barbastro hace unos 50 años y en ellas figura el nombre de cada uno de ellos. Parece uno de los primeros ejemplos de esponsorización de un proyecto. En la bajada, un par de pinos han caído sobre las escaleras.

Cuando llegamos al cauce allí está todavía la pasarela sobre el río Vero, o lo que queda de ella. Los estribos están bien, en las dos márgenes. Y las sirgas y cables, aunque oxidadas no están del todo mal. Pero de las maderas que servían como base no queda nada. De pequeño pasé por ella unas cuántas veces con mi tía Pilarín y mis primos Carlos y Antonio. Todavía recuerdo el bamboleo y el crujir de las maderas al pasar. Cuando ascendíamos hacia la ermita siempre parábamos en una escalera con el nombre de José Curto Bosch, el padre de mi tía.

Después entramos en el recinto de la piscina. Los vestuarios, el bar, el vaso grande con el dibujo de un capitán de navío al timón, las duchas. En los años setenta había tres piscinas en Barbastro: la de la Virgen del Plano, la del Sancho Ramírez y la de la Cooperativa. Ninguna de las tres funciona hoy día.
No sé a quién compete la protección de este entorno. Supongo que la ermita debe de ser del Obispado y tampoco sé si todavía existe la Cofradía de la Virgen del Plano. Pero creo que alguien, el Ayuntamiento supongo, debería tomar alguna medida tan sencilla como poner una cadena y un candado, por lo menos en la ermita, porque hay mucho cabrón que se está dedicando a tirarlo todo.
Dimos una vuelta por el antiguo parque infantil, que bien podría servir para alguna película norteamericana de esas de pueblos desérticos donde se te avería el coche y hay unos tipos muy raros. En medio, todavía aguanta el tobogán de obra que cuando éramos críos nos parecía gigantesco y que tantos pantalones ayudó a romper. Pantalones que luego nuestras madres zurcían o apañaban con aquellas rodilleras de skay.
Entramos a la ermita. La puerta estaba abierta. El cepillo a mano izquierda todavía permanece. Tonto de mí lo abro para ver qué hay. Hay un colchón de espuma tirado. El sencillo altar tiene unas piedretas insertadas que no recordaba. Al lado, un pasillo conduce a la vivienda del hospitalero. Paredes caídas, basura. Marco hace ademán de subir al piso de arriba. No le dejo. Salimos.
Bajamos por las escaleras que llevan al río. Estas escaleras fueron costeadas por casas comerciales y particulares de Barbastro hace unos 50 años y en ellas figura el nombre de cada uno de ellos. Parece uno de los primeros ejemplos de esponsorización de un proyecto. En la bajada, un par de pinos han caído sobre las escaleras.
Cuando llegamos al cauce allí está todavía la pasarela sobre el río Vero, o lo que queda de ella. Los estribos están bien, en las dos márgenes. Y las sirgas y cables, aunque oxidadas no están del todo mal. Pero de las maderas que servían como base no queda nada. De pequeño pasé por ella unas cuántas veces con mi tía Pilarín y mis primos Carlos y Antonio. Todavía recuerdo el bamboleo y el crujir de las maderas al pasar. Cuando ascendíamos hacia la ermita siempre parábamos en una escalera con el nombre de José Curto Bosch, el padre de mi tía.
Después entramos en el recinto de la piscina. Los vestuarios, el bar, el vaso grande con el dibujo de un capitán de navío al timón, las duchas. En los años setenta había tres piscinas en Barbastro: la de la Virgen del Plano, la del Sancho Ramírez y la de la Cooperativa. Ninguna de las tres funciona hoy día.
No sé a quién compete la protección de este entorno. Supongo que la ermita debe de ser del Obispado y tampoco sé si todavía existe la Cofradía de la Virgen del Plano. Pero creo que alguien, el Ayuntamiento supongo, debería tomar alguna medida tan sencilla como poner una cadena y un candado, por lo menos en la ermita, porque hay mucho cabrón que se está dedicando a tirarlo todo.
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